Upta Andalucia - El trabajo autónomo sigue siendo la asignatura pendiente. Más de tres millones de trabajadores por cuenta propia necesitan que se cambie su realidad laboral

El trabajo autónomo sigue siendo la asignatura pendiente. Más de tres millones de trabajadores por cuenta propia necesitan que se cambie su realidad laboral

Partíamos el año pasado, por estas fechas, de unas previsiones de crecimiento económico que nos hacía pensar que éste sería un buen año para el incremento neto de nuestro colectivo. Apuntaban los más optimistas que generaríamos más de 100.000 empleos netos y que los afiliados al RETA aumentarían en unos 60.000.

Decían además, que eso de la “burbuja del emprendimiento” era una mera invención carente de fundamento, decían también, que éste sería el año en que una Ley, la conocida como “Ley de Medidas Urgentes” traería las mejoras tan ansiadas y tan prometidas por los diferentes partidos políticos.

Pero la realidad es otra y no se parece en nada a lo que nos habían contado en los pronósticos.

Por un lado la afiliación a la Seguridad Social de nuestro colectivo es incapaz de amortizar las bajas que se producen en el mismo y, a falta de conocer los datos de último día de mes de diciembre, nuestro régimen apenas supera los 14.000 autónomos de crecimiento neto.

Por ahondar en estos datos las altas acumuladas a lo largo del 2017 han sido algo más de 634.200, mientras que los autónomos que han decidido dejar de ejercer una actividad han sido 620.000.

Estas cifras son un claro síntoma del fracaso que se está produciendo en las medidas que se han puesto en marcha desde hace algunos años por parte de las administraciones a través de las denominadas “tarifas planas” y de los incentivos al emprendimiento, que bonifican las cotizaciones de la Seguridad Social en los primeros meses de actividad del trabajador por cuenta propia.

Sin duda estas medidas, que son bienintencionadas, necesitan una revisión en profundidad, además de analizar el retorno de la tremenda inversión realizada por las administraciones, que al final es una inversión hecha por todos nosotros. La cifra es ciertamente importante, unos 2.000 millones de euros por año en los tres últimos, de los cuales una gran parte han salido de las debilitadas arcas de la Seguridad Social.

Si analizamos los resultados económicos de nuestro sistema de cotización no podemos ser más optimistas. La Seguridad Social recaudará este ejercicio unos 11.500 millones de euros y, por el contrario, gastaremos unos 17.000; lo que nos produce una brecha de algo más de 5.500 millones que están haciendo muy difícil la viabilidad del mismo.

Observando además la evolución de las jubilaciones que se producirán en el próximo decenio, algo más de 500.000, el panorama no es muy esperanzador.

En estos momentos las pensiones que estamos sosteniendo procedentes del RETA se acercan a los 2 millones y la pensión media asciende a casi 700 € o, lo que es lo mismo, hacen falta casi tres autónomos activos para el pago de una pensión.

Por continuar con buenas noticias, los sectores donde más se está cebando la caída de afiliados son los más importantes en número, hostelería y comercio, con más de 1.300.000 activos, son los que más están padeciendo la falta de consumo interno.

Si bien los datos indican que el consumo en grandes superficies y en los denominados “Ecommerce” son los que se están llevando la gran masa de compras que se producen en la adquisición de productos de consumo.

Por otro lado, la pequeña hostelería, que sigue en caída libre y es la más demandada para iniciar un negocio, es decir, el sector preferido de los emprendedores a la desesperada, trabajadores que el mercado de trabajo tradicional no acepta y que utilizan esta opción como último reducto para seguir en él.

Pero no han sido sólo estos los únicos problemas a los que nos hemos tenido que enfrentar las organizaciones que trabajamos a diario con los problemas que padecen los autónomos, por si fuera poco, una nueva forma de explotación laboral ha brotado en el mercado de trabajo.

Las llamadas plataformas de economía digital y las de la economía colaborativa, son en estos momentos la principal formula de precarización laboral en nuestro colectivo.

En la mayoría de los casos son los denominados “falsos autónomos” los que están padeciendo los efectos perversos de las voraces intenciones de este tipo de empresas, que sin dar un valor añadido a la economía, reducen a la mínima expresión sus costes de producción para obtener un mayor rendimiento económico utilizando la figura del TRADE.

Según el estudio presentado por el INE el pasado mes de junio, hay en España más de 300.000 autónomos que se consideran en condiciones de dependencia y tan sólo tenemos registrados en el SEPE 10.500 contratos TRADE.

Esta práctica no es simplemente utilizada por las empresas anteriormente citadas, cada vez es una figura más extendida entre las grandes empresas que externalizan servicios que antes eran prestados por personal laboral de sus plantillas. El autónomo económicamente dependiente está perfectamente regulado en la Ley 20/2007 a través del Estatuto del Trabajo Autónomo, pactado entre las principales organizaciones de autónomos, los sindicatos, la patronal y la Administración.

Por otra parte, los autónomos continuamos siendo un colectivo que prestamos un servicio impagable a la administración de hacienda. Mayoritariamente somos recaudadores de impuestos para los organismos públicos además de los grandes sacrificados en materia de fiscalidad. Recaudamos he ingresamos puntualmente las obligaciones de terceros al respecto del IRPF y somos los grandes pagadores de los impuestos indirectos.

Además, y a pesar de que siempre se nos tacha de “defraudadores”, tan sólo suponemos un 10% de las infracciones de la Administración de Hacienda y apenas llegamos a ese porcentaje en las procedentes de la Seguridad Social. Sin embargo, somos el colectivo que sufre una mayor carga fiscal de cuantos operan en la economía Española, con una tasa fiscal superior al 40% en términos finales.

Este año que concluye también nos dejó la aprobación de la Ley de Medidas Urgentes Del Trabajo Autónomo, sin duda son elementos positivos de la Ley asuntos tales como la consideración de gasto las dietas de manutención para los autónomos que por razón de la actividad se ven sujetos a desplazarse fuera de su lugar de residencia; la conciliación de la vida profesional y familiar; el reconocimiento de accidente in itinere; la posibilidad de contratación de familiares y las deducciones fiscales para los autónomos con hijos con algún tipo de discapacidad. Pero no es menos cierto que ha sido un espejismo en la solución de los graves problemas que padecemos.

A la tarifa plana, que según parece es la estrella de esta Ley, ya nos hemos referido. Sus bondades en cuanto a la ampliación del periodo y de las condiciones de la misma no son de nuestro agrado, no por el hecho de tener una herramienta que facilite la entrada en el sistema, sino por la barra libre que supone para miles de actividades económicas que carecen totalmente de los mínimos requisitos para triunfar. Además, ésta es el instrumento de enganche que utilizan las plataformas digitales para el fomento de la contratación de falsos autónomos.

En el 2018 tenemos muchos problemas que resolver, pero quizá el más importante es el que atañe al mantenimiento del actual sistema del RETA. En estos momentos la Subcomisión Parlamentaria estudia la modernización del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y tendrá un informe final en el mes de agosto, en el cual se marcaran definitivamente los cambios que adoptaremos en el futuro. A estas alturas nadie duda de que el sistema esté desfasado después de 50 años de vida y que es ahora cuando tenemos que adoptar cambios de calado y a largo plazo.

En este sentido, nuestra propuesta ha sido bien acogida y aceptada por la mayoría de entidades que han realizado comparecencias ante la Subcomisión Parlamentaria, destacándola como posible solución al desequilibrio presupuestario del sistema de pensiones. La propuesta se basa en establecer tramos distintos de cotización y que estén sujetos a los ingresos netos de los trabajadores autónomos.

En relación a los tramos: el primero sería el establecimiento de una cotización registral para los autónomos o actividades que no superan el umbral del SMI; el segundo sería el actual, es decir, no cambiaría nada para el 70% de los autónomos españoles que al no pasar los 40.000 euros de ingresos netos anuales, podrían elegir entre la cotización en base mínima o máxima, establecida en estos momentos. El tercer tramo que proponemos sería de aplicación para todos aquellos autónomos que obtengan más de 40.000 euros netos de ingresos anuales, en este caso su base mínima sería la del doble de los anteriores.

En nuestra hoja de ruta está la propuesta de que el informe de esta Subcomisión se convierta en proposición de Ley y se presente en el Congreso de los Diputados con el apoyo de todos los grupos políticos.

Los avances en materia fiscal y la protección de los derechos colectivos de los trabajadores autónomos marcaran este inicio de año.

También pondremos encima de la mesa una solución para resolver el abandono de las actividades en el ámbito rural a través de las agrupaciones de interés económico. Una excelente fórmula que permitirá concursar a las agrupaciones de profesionales en los concursos públicos de las administraciones locales.

En definitiva, queda un duro año de trabajo, en el 2018 deberían resolverse muchos de nuestros problemas, esperemos que se tengan en cuenta las propuestas de UPTA y que los autónomos obtengan el reconocimiento que se merecen, que los partidos políticos y administraciones velen por las condiciones laborales de un colectivo fundamental para el sostenimiento económico del país.

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